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Propósitos, Propósitos y Propósitos.

propósitos, propósitos y propósitosPropósitos, propósitos y propósitos. Al final del año siempre estamos llenos de ellos. Siempre son motivados porque, o bien algo nos falta o bien nos sobra algo; por ejemplo, para el nuevo año queremos leer más o queremos comenzar a hacer más ejercicio. La formulación de propósitos tiene un carácter omnipresente por estos días, ya sea que nos sintamos impulsados interiormente a formularlos, o que alguien nos los haya “sugerido”. Por eso, en esta entrada escrita justo al filo del nuevo año, queremos compartir contigo algunas ideas para que nuestros nuevos propósitos no mueran en la primera semana de enero.

#1 Sé Realista.

Este es el primer paso para que podamos establecer un nuevo propósito. Al hacer un examen honesto de nosotros mismos podemos saber cómo comenzar a hacer realidad nuestras nuevas metas. Por ejemplo, si tu meta del nuevo año es realizar ejercicios durante 1 hora, 5 días a la semana, la primera pregunta que debes hacerte es: ¿cuánto tiempo estoy haciendo de ejercicio ahora? Si la respuesta es que no estás haciendo ni 10 minutos de ejercicio, ¿crees que es realista creer que harás 1 hora?

No se trata de flagelarnos porque hay cosas que no hemos hecho antes. Pero, debemos comenzar con lo que sabemos que sí podremos hacer y, a partir de allí, vamos a ir mejorando poco a poco. Es decir, si queremos mejorar (o comenzar) nuestro hábito de lectura, lo peor que podemos hacer es poner en una agenda que vamos a leer 1 hora de una sentada. En lugar de eso, podemos dividir la hora a lo largo del día y leer por porciones de 10 minutos. El punto es que no renuncies a tus metas; pero sé creativo para hacerlas realidad con las fortalezas que sabes que tienes.

#2 Sé Constante.

Este punto es crucial. Es relativamente fácil levantar un día muy motivado para salir a correr; pero, levantarse todos los días (según lo hayas decidido) a una hora específica, en especial luego de un día cansado, luego de un mes de haber comenzado a correr, eso es otra cosa. Cualquiera diría que con un mes de salir a correr ya el cuerpo se ha acostumbrado. Me encantaría decir que es así, ¡pero la realidad es otra! Siempre necesitas aplicar tu voluntad: para levantarte a correr, para hacer una pausa que te permita leer, para tomarte el tiempo que debes dedicarle a tu familia, etc.

Lo que sí es cierto es que la tarea se vuelve más fácil. Es decir, puede que un día no tengas ánimos de ponerte a leer, pero si has sido constante por un tiempo en eso, cuando te pongas a leer notarás que tu mente y tu cuerpo se enfocarán. Lo mismo pasará si tu propósito ha sido perder peso: cuando sientas ansiedad por un bocadillo no saludable, tu constancia hará que sea un poco más sencillo volver al camino de la pérdida de peso. El punto es que si haces algo cien veces, eso te estará preparando para vez ciento uno.

#3 Motivación.

Motivación en un sentido laxo es tener motivos para actuar. El meollo es reconocer cuáles son nuestros motivos y en dónde se originan. Un motivo que surge de tu misión personal, será siempre un buen combustible para hacer realidad tus propósitos; pero, si nuestros motivos provienen del exterior, del querer impresionar o quedar bien con otros, posiblemente abandonaremos nuestras metas.

No es lo mismo que quiera ser un empleado más eficiente y efectivo porque me interesa desarrollar mis capacidad al máximo, que tener ese propósito sólo porque quiero un ascenso antes que mis colegas. Claro está que en el ejemplo propuesto, ambos motivos pueden alcanzar el ascenso; pero, solo uno estará preparado debido a la constancia de su trabajo. Así que es necesario aclarar bien nuestros motivos para que tengan un fundamento sólido.

#4 Sé Flexible.

A veces las cosas no van a salir como nosotros queremos, así que tranquilo, se puede cambiar sobre la marcha. Ser flexible no es ser flojo. Hay que hacer todo lo que esté a nuestro alcance para realizar nuestros propósitos; pero, como dice una canción: “en la vida no todo es avanzar”; a veces dar un paso atrás o cambiar de dirección nos ayudará a llegar a nuestras metas.

Por eso, todo lo que podemos hacer es mantenernos atentos a las señales del camino. Si hemos sido realistas y honestos con nosotros mismos, si hemos sido constantes, si tenemos los motivos para seguir luchando por nuestra meta, y aun así las cosas no han resultado, entonces intenta otra estrategia.

Propósitos, propósitos y propósitos.

Todos queremos hacer realidad nuestros sueños. Este nuevo año es una nueva oportunidad. Recuerda que cada propósito debe servir para alcanzar una meta más grande. Esa meta más grande es lo que tú quieres hacer de tu vida. Te deseamos una próspera vida y que este nuevo año te sirva para seguir avanzando hacia tus metas más grandes.

Propósitos, propósitos y propósitos

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